Intentar brillar hasta con el Alma rota

Intentar brillar hasta con el alma rota

Todos teníamos claro que este año 2020, azotado por la pandemia del Covid-19, iba a cambiar nuestras vidas. Sabíamos que cambiaría en la salud, por descontado, pero también en lo económico, en lo social y en muchos casos, también en lo personal.

Dicen que de todo lo malo hay que sacar algo bueno, y así lo hemos hecho nosotros. Tras la suspensión de un gran número de bodas y eventos, los cuales daban luz, color y vida a nuestro complejo, no pudimos más que “reinventarnos”.

Cuando la situación parecía que no iba a remitir en el corto plazo, fuimos madurando la idea de dar un nuevo enfoque a nuestro precioso Palacio neogótico del siglo XIX, conocido por todos como “El Castillo”, que hasta el momento solo había alojado a nuestros novios y algún que otro cliente. ¿Por qué no abrirlo al mundo? Quizá había llegado el momento de que fuera disfrutado por todas aquellas personas que quisieran adentrarse en el enoturismo. Por todos aquellos que buscan naturaleza, paz, tranquilidad y en ese momento, lo más deseado, disfrutar del aire libre. Sí, era el momento. Pronto nos pusimos manos a la obra, un cambio de look era necesario para poder abrir con aires renovados. Cada rincón de nuestro Castillo está decorado con el máximo cariño. Cada detalle está pensado para que nuestros huéspedes disfruten de una experiencia con los 5 sentidos.

La intención y la decoración no era suficiente. Abrir nuestras puertas al mundo nos exigió cambios rápidos y una buena comunicación. Además, necesitábamos crear un “Universo Monte la Reina” que hiciese esta aventura mucho más atractiva. Rutas de senderismo y trail running, gastronomía, enoturismo en su máxima expresión, catas para los más pequeños de la casa… son algunas de las alternativas que ofrecemos para hacer la experiencia con nosotros, inolvidable.

Disfrutar del interior del alojamiento también es obligatorio, por eso, durante la semana las cenas de nuestros huéspedes se sirven en el salón del propio Castillo, una experiencia nueva para ellos y para nosotros. El desayuno en la habitación, una botella de Espumoso a su llegada con fresas y chocolate o incluso disfrutar de nuestro precioso atardecer con una copita de vino de Toro son algunos de los servicios que nuestros clientes no pueden olvidar pedirnos.

Es un lugar ideal para los amantes del vino. Siempre habíamos dado visitas, pero también les hemos dado una vuelta de tuerca, intentando que quien nos visite, conozca a fondo, no solo Monte la Reina, sino una de las denominaciones más punteras de España, Toro. Suelo, clima, variedades y por supuesto, unas pinceladas de elaboración hacen que la visita sea enriquecedora para nuestro enoturista. Y para finalizar, una cata de dos vinos de elaboración propia.

Cuando recibimos nuestra primera reserva en junio, después de un largo confinamiento lleno de ideas, por fin materializadas, nuestros sentimientos estaban a flor de piel; nervios, emoción, ilusión, ganas… Pero también un sabor agridulce, pues estábamos emprendiendo un nuevo viaje con el alma totalmente rota. La situación del país no era para estar feliz. No es para estar feliz.

En agosto pudimos volver a abrir nuestro restaurante, que tantos meses había estado cerrado. Sabíamos que la terraza sería un éxito, así que nuestra carta de tapas y raciones no podía faltar. Tostas, pinchos, tablas variadas para compartir han acompañado nuestros fines de semana. Algunos amenizados con monólogos, música en directo… y hasta que el tiempo nos lo permita, seguiremos inventando.

Han sido muchas las personas que han visitado nuestro complejo durante esta época estival.  Cada una de ellas con su situación personal, con sus planes, con sus miedos, pero todos con un objetivo común; desconectar. Y por supuesto que todo ellos eligieron el lugar idóneo para encontrar paz, relax y disfrutar de la libertad que tantos meses nos ha faltado.

A todos ellos; GRACIAS. Sí, en mayúsculas. Sin su confianza nada de esto hubiera sido posible. Gracias a todos los que han pasado por Monte la Reina podemos avanzar, progresar, mejorar y, por supuesto, confirmar que vamos a seguir trabajando duro, más duro si cabe, para ofrecer lo mejor de nuestro bonito complejo. Si de algo estamos seguros es de que no hay cosa que más nos motive que la satisfacción de nuestros clientes.

Estamos más volcados que nunca en este proyecto y queremos recordaros que seguimos abiertos, aunque el verano se termine, nosotros seguimos. Os mantendremos informados a través de las redes sociales y de este blog, el cual intentaremos mantener muy activo.

Hay una frase que nos encanta que dice: “Si vas a inventar algo… que sea un final feliz”

Y para que vosotros hoy, tengáis vuestro final feliz… ¡El año que viene tendremos piscina! Gracias por leernos y acompañarnos en esta nueva aventura… ¡Os esperamos a todos en el Universo Monte la Reina!



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